Viernes 28 de febrero, 19:30 h.
Por Robert Martínez

Cuando el alma cambia su estado, el cuerpo cambia su forma, es decir, su complexión y sus hábitos y, cuando el cuerpo cambia su forma, el alma cambia a la vez su estado.
Así pues, las disposiciones del cuerpo se corresponden, a tenor de sus virtudes, con las potencias del alma, de forma que cada uno de ellos constituye la causa de los numerosos padecimientos de los otros.
Aristóteles, Fisiognomía.